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Entorno
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GEOLOGíA

En el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares pueden diferenciarse dos dominios
geológicos diferentes: el del norte, donde afloran rocas pertenecientes al zócalo hercínico del Sistema Central, y el meridional, en el que se encuentran los sedimentos que constituyen el relleno de la Depresión del Tajo. El límite entre uno y otro dominio es una línea de dirección NE-SW que corresponde a una falla que pasa al sur de Torrelodones-Colmenar Viejo, de forma que la mayor parte del Parque se localiza en el dominio serrano.

El Sistema Central en esta zona está formado fundamentalmente por rocas graníticas y, en menor proporción, metamórficas. Entre las primeras destacan especialmente los granitos de grano grueso que forman el macizo de «La Pedriza», sobre los cuales la erosión ha labrado sus características y espectaculares formas de relieve (domos, crestas, aristas dentadas, berrocales, marmitas, taffonis y estrías). Además se encuentran otros tipos de rocas graníticas, como las adamellitas porfídicas, y algunas rocas filonianas (diques de cuarzo, pegmatitas y lamprófidos).

Estas rocas graníticas se formaron durante la orogenia hercínica, entre el Devónico Medio y el Carbonífero Inferior (hace entre 370 y 340 millones de años), habiéndose emplazado entre las rocas metamórficas más antiguas hace unos 280 millones de años, entre el Carbonífero Superior y el Pérmico, períodos geológicos todos ellos de la Era Primaria o Paleozoico.

Las rocas metamórficas afloran en una banda al norte y este del Parque (Cuerda Larga- Embalse de Santillana) y están constituidas por gneises bandeados y glandulares generados a partir de sedimentos marinos y/o rocas ígneas preordovícicas que fueron plegados y sufrieron procesos metamórficos durante la orogenia hercínica.

Las series continentales terciarias que forman el relleno de la Depresión se apoyan directamente sobre el zócalo descrito o bien sobre una ligera cubierta cretácica, faltando en esta zona otros representantes de la Era Secundaria o Mesozoico. La potencia de los depósitos terciarios es variable, alcanzando en el surco de El Pardo los 4.000 metros, pero siendo más frecuentes los espesores entre 1.000 y 2.000 metros. Su composición varía, desde los sedimentos detríticos, de borde, a los sedimentos intermedios y químicos del centro de la Depresión (margas, yesos y calizas que aparecen desde el centro de la capital hacia el este y sur). En el área del Parque más cercana al macizo montañoso, asoman los sedimentos detríticos procedentes de su erosión, por lo que aparecen con facies gruesas, de borde, que van disminuyendo su tamaño hacia el sudeste, siendo las más frecuentes la fracción arenosa (arcosas facies Madrid).

 

 

SUELOS

Las características edafológicas que encontramos en el Parque son amplias debido a que las variaciones se distribuyen en cortas distancias de terreno, diferenciándose por las distintas condiciones microclimáticas, topográficas y de vegetación.

A grandes rasgos podemos diferenciar:

ZONA DE SIERRA

Sustratos silíceos duros, granitos, gneis. Los suelos se asientan sobre fuertes pendientes que acentúan los procesos erosivos. Presentan texturas ligeras que van desde la arenosa gruesa hasta la franco-arenosa, dando lugar a suelos compactos. Son suelos ácidos con un horizonte húmico constituido predominantemente por restos vegetales poco descompuestos, que descansan sobre la roca madre:

- Características:

• Pobres en elementos nutritivos.
• Capacidad baja de retención de agua.
• Capacidad muy baja de intercambio catiónico.
• Procesos de rubefacción, hidromorfía, pseudogleización (embalses).

El aprovechamiento más conveniente es con fines ganaderos o forestales.

En resumen, en la zona de la sierra predomina la tierra parda (inceptisol) y encontramos suelos pertenecientes al gran grupo Haploxeralfs.

Vertientes de la Sierra Serumbrepts.

Cimas Cryumbrepts.

Rampa Xerochrepts.

 

ZONA DE PRESION

Roca sedimentaria arcosa, sustratos silíceos blandos, arenas, limos, gravas.

Diferenciamos además:

 Llanuras aluviales que permiten suelos profundos bien aireados, con alto potencial productivo. Ejemplo: Vega del Manzanares.

 Terrazas zona oeste.

Suelos profundos, potencialmente ricos en elementos minerales, que ocasionalmente presentan problemas de hidromorfismo.

La capacidad agrológica de estos suelos queda condicionada por las desfavorables condiciones climáticas y por los efectos erosivos que soportan, alcanzándose el equilibrio edáfico con el empardecimiento del suelo; sobre los sustratos areno-limosos y limosos aparecen las tierras pardas meridionales y los suelos pardos no cálcicos (Xerochrepts). Sobre los sedimentos arenosos el equilibrio se alcanza en arenales empardecidos o tierras pardas arenosas (Psamment).

La trofia de los primeros es superior a los segundos, lo que condiciona, de un lado, una distinta erosionabilidad, así como la existencia de distintos tipos de pastizales y matorrales sustituyentes.

 

 

HIDROLOGíA

La red hidrológica del Parque comprende parte de tres cuencas: la cuenca del Manzanares, del Jarama y del Guadarrama.

El Manzanares pertenece a la cuenca del Tajo y desde su nacimiento, en la base del alto de las Guarramillas, numerosos arroyos van a verter sus aguas configurando el caudal del río.

En toda esta zona es un río típico de montaña, con fuertes pendientes y aguas rápidas. En los materiales graníticos el río sigue líneas de fractura, por lo que forma fuertes ángulos a lo largo de su recorrido.

Inmediatamente al sur del pueblo de Manzanares, el río forma, junto con otros arroyos, el embalse de Santillana, del que parte el canal del mismo nombre que suministra agua potable a Madrid.

Nada más dejar el embalse de Santillana y hasta el embalse de El Pardo, la contaminación comienza a ser acusada debido a algunos arroyos que vierten al Manzanares y que proceden de núcleos industriales y poblaciones cercanas.

La hidrología subterránea, al ser las rocas en el tramo alto impermeables, no tiene una importancia específica, ya que las únicas posibilidades de captación de agua subterránea van a ser fracturas y zonas de alteración.

Al sur del ámbito granítico de la sierra se localiza parte de un importante sistema acuífero subterráneo, conocido como «Terciario detrítico de Madrid-Toledo-Cáceres», el cual presenta en esta zona la facies más permeable y, por tanto, de mayor interés (facies Madrid).

En él, la matriz arcósica funciona como un acuífero libre, de media a baja permeabilidad, que se recarga a partir de la infiltración de la lluvia y se descarga en los ríos. Los lentejones alargados de gravas y arenas que presenta el intercalado funcionan, a su vez, como canales de circulación preferente, siendo recargados por goteo desde la matriz y descargándose de igual modo en los valles.

Al ser los valles zonas de descarga, el nivel piezométrico en los mismos está a menor profundidad, por lo que en ellos los pozos deberían ser siempre surgentes. En la actualidad, esto no ocurre casi en ningún caso como consecuencia de la sobreexplotación a la que se ha sometido al acuífero.

 

 
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